lunes, noviembre 09, 2009

Blog y twitter -old school rules-.


Esta es una foto que me encantó de Robert Doisneau, para que vean que eso de 'blogguear/twittear' se hace desde hace fu.
Saludos y buen inicio de semana.

miércoles, octubre 07, 2009

Velocidad y utilidad

Por ahi dicen que el internet tiene toda la información que nadie necesita.
¡Mentira!
Lo que pasa es que la información que no necesitamos - si esa mismo que estas bajando este momento consumiendo el ancho de banda de la oficina- se baja más rápido desde el Torrent.

Sino miren el gráfico:


Saludos.

viernes, agosto 21, 2009

Azar y fragilidad

Día de sol, los autos pasaban amodorrados por el calor y yo no tenía ganas de salir a pasear con los cachorros por aquella sudorosa razón.

Entonces simplemente me quedé jugando en el patio con el trío de perros que me alegran el día. La pelota de tenis iba y venía, rebotaba una que otra vez en la pared del vecino, lo que hacía que el perro menos aventajado en la carrera consiga la pelota fácilmente en su hocico. La lección ese momento es que no siempre los veloces se llevan el premio.

Un ladrido más, un derrape menos y un mal lanzamiento hicieron que uno de mis perros en el afán por agarrar el juguete, choque todo su cuerpo contra una planta a la que había cuidado mucho. Como resultado la pelota fue atrapada exitosamente, el can, feliz por ser el más atento de los tres, la planta desecha.

¡Mala suerte! -me dije-, y rápidamente intenté remediar el tallo de la planta que estaba partido completamente. No pude hacer nada para salvarle la vida a la pobre.

 

Luego un primo, llegó al país para unas vacaciones; luego en un cóctel de hechos fortuitos, una enfermedad preexistente y algo de descuido médico, pasó de la hamaca a la cama de hospital. Caras largas toda la semana, preocupación por dónde se quería mirar la situación.

 

Estos dos hechos desligados al parecer han dejado eun deber para la semana. Y la gasté pensando en el azar que maneja nuestro bienestar mental y nuestra salud. Y a la conclusión que llegué fue:

 

‘Tomar el azar por el cuello, dejar que la gente a mi lado sople los dados para la buena suerte y apostarme la vida por un siete en la mesa de un casino aninadísisisismo mientras un par de hielos se deshacen en mi vaso de whisky’.

 

Buen fin de semana para todos, buena suerte en la mesa que prefieran y que desfalquen al casino.

 

¡Salud!

 

 

 

lunes, julio 27, 2009

El justiciero de Manabí -ahora una leyenda-.

Estaba preparando un post sobre el buen viaje de las semanas anteriores y a modo de confesión puedo decir que el tiempo me ha tenido ahorcado. Me tiene en sus manos y recién ahora se porque un buen amigo lo llama ‘el tirano’. Así que por ello el escrito sigue siendo un montón de párrafos sueltos en una hoja de Word que no he podido unir y completar.
Me dije que no iba a publicar nada hasta no tener listo ese escrito, pero ayer, mientras tomaba el café cargado de la noche y lo remataba con una bola de verde con chicharrón, sabores que siempre me recuerdan a Manabí, otro detalle me refrescó la memoria de su particular modo de ver la vida:

‘El justiciero de Manabí’

No quiero soltar un juicio de valor, ya que de seguro va a estar equivocado por la falta de conocimiento sobre el tema. No quiero tomar un partido y si en algún momento en lo que sigue lo hago, espero me sepan disculpar.

La leyenda.
En muchos comics de superhéroes ‘americanos’ el paladín empieza su lucha contra el crimen por un hecho oscuro en su pasado que se transforma en algún trauma, así Bruce Wayne (Batman), o Frank Castle (Punisher) vieron morir a su familia en manos de criminales. Que es lo que de una manera extraña –pasar de ficción a real- une a Mauricio Fernando Montesdeoca Martinetti con estos personajes. Él, luego del asesinato de sus hermanos y amigos, empieza a viajar supuestamente en busca de conocimientos de inteligencia contra el crimen y de manejo de armas.
Por su posición económica, logra viajar mucho en su búsqueda de conocimiento y regresa al país, en lo que sería ya un experto en manejo de armas e inteligencia policial.
La leyenda había nacido y de una manera extraña la palabra ‘supuestamente’ o algún sinónimo siempre se colaba en las noticias del ahora llamado ‘Justiciero’.
Así en varios diarios se puede leer que cuando llegó ‘SUPUESTAMENTE’ empezó a buscar a los culpables de la muerte de sus hermanos y amigos, que los encontró que ‘probablemente’ los asesinó. Vengando así su muerte.
De supuesto en supuesto, se llega a decir que llegó a colaborar con los grupos de élite de la Policía, que con su conocimiento se preparaban operativos para incautaciones de droga y para captura de bandas de delincuentes. Incluso se llega a decir que tenía un dormitorio en uno de los cuarteles de Policía de Portoviejo.
La leyenda crecía cada vez más y el rumor sobre este personaje creció tanto que no se pudo ocultar. Aun recuerdo el día en que lo escuché nombrar por primera vez.
Estaba en Crucita –la playa-, sentado en una silla plástica en la vereda del bar de un conocido con un jugo de naranja con amaretto en las manos, mirando el mar, el dueño del bar, con quien siempre entablamos conversaciones extravagantes, se acerca y de una manera rápida llegamos al tema de la inseguridad:

-¿en dónde metiste el dedo? ¿En qué lío estabas metido para que estés con esa férula? –le preguntaba, mientras señalaba con el sorbete una larga férula metálica que tenia en uno de los dedos.

-¡Puta! Compadre. Lo que paso es que me tocó defender el kiosco con un fuete contra un ratero que se quería llevar los parlantes. –respondió a la brevedad.

-¿Cagada la delincuencia también por acá?- le digo
Su respuesta fue rápida: Era una pendejada, una mierda la verdad, pero por acá por fin apareció el justiciero y se ha puesto todo tranquilo. El ‘man’ asomó para que no se carguen a los serranos que aparecen por acá en estas fechas.

-Pero si eres mas quiteño que los motes de la magdalena, así que no me vengas a ‘serranear’ le suelto mientras me meto el último hielo del vaso en la boca.


Un par de amarettos más y estaba algo más enterado de lo que significaba el justiciero para la población Manabita, era su leyenda, era más que nada alguien que le vino a poner orden a todo el relajo que se estaba generalizando en la provincia, un poco de miedo a la represalia si te portas mal nunca sobra, fue la conclusión de aquella tarde y noche.

Salpicado por la política
Ya en Quito, el tema del Justiciero se me borró de la memoria, hasta que saltando de noticia en noticia, supe que había salido del ‘supuesto’ anonimato y que se había lanzado a la carrera política.
Y ahí fue donde la leyenda que para mí era tan retórica, tan contemporánea, llena de Manabí, llena de ese encanto de la provincia y su gente, historia híbrida entre Portoviejo y Ciudad Gótica, paso a ser simplemente un tipo notorio que quiere llegar a algún cargo público. Y no supe nada más del Justiciero. No supe si queria ser Asambleísta o Alcalde, simplemente lo deje pasar, como hago con los comentaristas deportivos que quieren ser diputados. O con las presentadoras de TV, que buscan un curul. Ya no tengo esperanza en la política del Ecuador.

El final
“El Justiciero” de Manabí fue asesinado con trece balazos
Mauricio Fernando Montesdeoca Martinetti, de 38 años, conocido como “El Justiciero”, fue asesinado la madrugada de ayer por desconocidos, cuando se dirigía a su casa, ubicada en la ciudadela Ceibos del Norte, en Portoviejo.

Así empezaba la noticia de la muerte del Justiciero en un diario Cuencano, en otro podía leer lo siguiente:

‘El jefe murió como le gustaba vivir y en su ley, dando bala’. Dicho esto por su chofer. Que también resultó herido en la emboscada final.

Hoy las hipótesis sobre su muerte se comienzan a tejer y como toda leyenda muerta, cada cierto tiempo cambiarán hacia el lado que a cada uno de los actores le convenga, puedo escuchar o leer que: fueron policías resentidos por una denuncia, que fue una banda de sicarios contratados por políticos, o que fue un ajuste de cuentas por un trabajo mal hecho, ya que él era un sicario.
Con supuestos también termina la leyenda del ‘Justiciero’, con hechos y palabras que quedarán en el imaginario de Manabí, en el mío y en el de uno que otro Ecuatoriano. El Justiciero ahora se nutrirá de certezas y conjeturas. Lo más probable es que nunca sepamos que pasó con él, nuestra curiosidad no se verá saciada, pero eso les hace bien a las leyendas.

Una leyenda más para las noches, eso es lo que nos queda. ¿Bueno o malo? Habrá que ver lo que dice el tiempo.